Bien sabia que los hay en todas sus variedades: altos, bajos, gordos, flacos, rubios, morenos, castagnos, colorines, flaites, cuicos, poetas pseudo mal(d)itos o pasteles post piscola. La situacion es siempre la misma : conseguir algo despues de un rato revoloteando alrededor del objetivo, un "algo" que va desde un baile medio cachondo hasta el numero de telefono y a veces con atraque de por medio.
Sin embargo, los niveles de joteo varian segun la combinacion de las variables antes mencionadas. En el caso chileno, debo decir que los limites estan mas o menos definidos y nunca quise darle un festival de combos a un jote en cuestion. Por el contrario, en el caso francés la cosa se puede poner hasta angustiante a veces, sobre todo por la forma de atacar. Veamos algunos ejemplos.
Escenario 1: Bar X, lleno de gente, todos bailan excepto los sujetos J.
El patron fisico predominante (por lo general) es el tipo habibi, en S, M y L. La estrategia: mirar con cara de lujuria insistentemente desde un rincon oscuro, tipo lobo feroz, esperar a que llegue el amigo (igual de habibi que el) y atacar a los numeros pares. Se acercan de a poco, se menean muy cerca, te sonrien y en cinco segundos el objetivo esta arrinconado. Luego viene la sacada a bailar, cuando uno esta entre barra y silla tratando de esquivar al sujeto J con un rotundo "NO". Yo creo que ellos se tomaron a Arjona al pie de la letra con eso de dime que no, pero dime que si, porque siguen insistiendo y punteando peligrosamente. Llega un momento, claro, en que una se chorea, pone la cara mas fea que tiene y le suelta un rosario en chileno para espantarlos.
En la mayoria de los casos la situacion mencionada se resuelve ignorando y siendo bien cortante. Pero claro, nunca falta el que se cree lindo y no se le puede decir que no; ese sujeto J es mas directo y por lo general, en vez de preguntar nada, agarra no mas.
Pasa que uno esta bailando con la amiga y zas, aparece habibi de la nada y te agarra del brazo o de frenton la cintura, y se te planta adelante a bailar como si fuera lo que uno siempre habia esperado. O sea, alo?!, no solo se pasan de patudos, sino que ademas asumen que uno salio de La Polar y que se puede llegar y llevar (gratis).
Para estos prospectos, nada de cortesias ni buenos modales: la cara de perro al tiro y un "que chucha te pasa gueon" (pero en frances) hacen el corte inmediato. Por lo general no insisten y se van insultando en habibi porque no nos pudieron cambiar por camellos con nuestros papis.
Escenario 2: Metro de Paris, cualquier hora.
Entonces uno llega a tomar el metro apurada, concentrada en la pega, o la prueba que tiene que dar, o las cosas que tiene que hacer, se pone pa'l lado de la ventana escuchando musica y de repente alguien le da un topon con el codo. Una mira y es otra vez sujeto J, que se demora dos segundos en tirar su frase ("que rica que eres, dame tu telefono?") y se apreta contra uno como si no hubieran doscientos cincuenta asientos desocupados alrededor. Sujeto J, por cierto, puede venir de cualquier rincon del globo, aunque abundan los habibis y los afro.
Para deshacerse de tan inesperado companero de viaje si el "no" rotundo no resulta hay que aplicar pesadez o de una, cambiarse de asiento. Sujeto J sera patudo, pero se da cuenta cuando uno hace ruido para atraer la atencion del resto de los viajantes del vagon.
Asi podemos ilustrar dos situaciones tipicas en las que interviene el sujeto J. Claro que los escenarios cambian y en vez de un bar o el metro puede ser una fila de espera, un viaje en bus o las afueras del Louvre, pero el joteo es el mismo. Y es ahi cuando uno quisiera ser la hija de Chuck Norris para aplicar fuerza cuando los sujetos en cuestion se pasan de barsudos.
Sin embargo, los niveles de joteo varian segun la combinacion de las variables antes mencionadas. En el caso chileno, debo decir que los limites estan mas o menos definidos y nunca quise darle un festival de combos a un jote en cuestion. Por el contrario, en el caso francés la cosa se puede poner hasta angustiante a veces, sobre todo por la forma de atacar. Veamos algunos ejemplos.
Escenario 1: Bar X, lleno de gente, todos bailan excepto los sujetos J.
El patron fisico predominante (por lo general) es el tipo habibi, en S, M y L. La estrategia: mirar con cara de lujuria insistentemente desde un rincon oscuro, tipo lobo feroz, esperar a que llegue el amigo (igual de habibi que el) y atacar a los numeros pares. Se acercan de a poco, se menean muy cerca, te sonrien y en cinco segundos el objetivo esta arrinconado. Luego viene la sacada a bailar, cuando uno esta entre barra y silla tratando de esquivar al sujeto J con un rotundo "NO". Yo creo que ellos se tomaron a Arjona al pie de la letra con eso de dime que no, pero dime que si, porque siguen insistiendo y punteando peligrosamente. Llega un momento, claro, en que una se chorea, pone la cara mas fea que tiene y le suelta un rosario en chileno para espantarlos.
En la mayoria de los casos la situacion mencionada se resuelve ignorando y siendo bien cortante. Pero claro, nunca falta el que se cree lindo y no se le puede decir que no; ese sujeto J es mas directo y por lo general, en vez de preguntar nada, agarra no mas.
Pasa que uno esta bailando con la amiga y zas, aparece habibi de la nada y te agarra del brazo o de frenton la cintura, y se te planta adelante a bailar como si fuera lo que uno siempre habia esperado. O sea, alo?!, no solo se pasan de patudos, sino que ademas asumen que uno salio de La Polar y que se puede llegar y llevar (gratis).
Para estos prospectos, nada de cortesias ni buenos modales: la cara de perro al tiro y un "que chucha te pasa gueon" (pero en frances) hacen el corte inmediato. Por lo general no insisten y se van insultando en habibi porque no nos pudieron cambiar por camellos con nuestros papis.
Escenario 2: Metro de Paris, cualquier hora.
Entonces uno llega a tomar el metro apurada, concentrada en la pega, o la prueba que tiene que dar, o las cosas que tiene que hacer, se pone pa'l lado de la ventana escuchando musica y de repente alguien le da un topon con el codo. Una mira y es otra vez sujeto J, que se demora dos segundos en tirar su frase ("que rica que eres, dame tu telefono?") y se apreta contra uno como si no hubieran doscientos cincuenta asientos desocupados alrededor. Sujeto J, por cierto, puede venir de cualquier rincon del globo, aunque abundan los habibis y los afro.
Para deshacerse de tan inesperado companero de viaje si el "no" rotundo no resulta hay que aplicar pesadez o de una, cambiarse de asiento. Sujeto J sera patudo, pero se da cuenta cuando uno hace ruido para atraer la atencion del resto de los viajantes del vagon.
Asi podemos ilustrar dos situaciones tipicas en las que interviene el sujeto J. Claro que los escenarios cambian y en vez de un bar o el metro puede ser una fila de espera, un viaje en bus o las afueras del Louvre, pero el joteo es el mismo. Y es ahi cuando uno quisiera ser la hija de Chuck Norris para aplicar fuerza cuando los sujetos en cuestion se pasan de barsudos.