23 January 2008

Cinco instituciones de la vida parisina


4) Le doudou (léase "le dudù")

Todo francesito que se precie de tal atesora este adminiculo en su mas tierna infancia...el doudou es algo asi como la frazada de Linus (de Snoopy), esa prenda de la que uno jamas se separa desde que es un bebé. Puede ser un peluche, un calcetin relleno, una mugneca de trapo, cualquier cosa blanda y apretable que pueda transformarse en propiedad del infante en cuestion.

A nosotros no nos dura tanto - o al menos, no esta tan arraigado en nuestra cultura-. Tengo una amiga que tiene 26 agnos y aun conserva su primer y unico doudou, que recibio cuando era una guagua todavia. Los crios que cuido, los dos, tienen doudou. No solo duermen con el: lo llevan al colegio, lo pasean, lo sacan a jugar, le hablan, le dan besos. Quitarle el doudou a un crio es como quitarle el chupete: grito y llanto asegurados por los proximos diez minutos hasta que le devuelvan el famoso.
Es hasta enternecedor ver a los crios jugar con el doudou: le dan besos, lo abrazan, lo aprietan, le hablan bajito, para que nadie mas escuche. Si se les olvida en el colegio (donde lo guardan en una caja especial para poner los doudous de todo el curso), no pueden dormir por la noche; no salen de la casa si no lo llevan y por supuesto, el peor castigo es separarlos de él. Por consecuente, claro esta, el olor que desprende el famoso doudou es bien asqueroso y sus manchas, de dudosa procedencia. La saliva del duegno, las pasadas por el suelo, las manchas de comida y quizas cuantos otros fluidos quedan impregnados en este guardian del infante francés. Al principio, claro que uno no entiende la vital importancia que tiene un elemento como este en la vida de un pequegno parisino, pero con el tiempo uno se adapta a él y hasta le toma carigno. Eso si, no mucho, porque su duegno se puede poner celoso y armar un escandalo si uno se le acerca.

10 January 2008

Cinco instituciones de la vida parisina


3) La pause-café (lease la "poscafé")

De las cinco instituciones segnaladas, esta es la que a mi parecer refleja mas fielmente el espiritu parisino. La pausa-café no es otra cosa que la sacada de vuelta, pero con los amigos. Algo asi como tomarse una chela en el bar de la esquina, pero en vez de chela, se toma cafe, en el mismo bar. Salir a caminar por Paris durante una media hora sirve para corroborarlo: despues del almuerzo, todo el mundo se va a una brasserie o a una tabaqueria a tomar un expresso o un café au lait, pero en grupo. La idea es sacar la vuelta de manera colectiva, para compartir un rato. Si es invierno y sale el sol, se toma el café en la terraza, aunque uno quede en medio de la calzada porque no hay espacio para poner mas mesas y sillas. Si hace frio o llueve, el café se toma adentro, de pie en el bar o sentado con algun/a compagnero/a de trabajo.




La pausa café es la excusa perfecta para socializar, fumarse un pucho, tomarse una chela - por supuesto que hay quienes osan tomarla en horario de oficina - y distenderse. Porque no vaya a ser que el pobre trabajador explotado se estrese! La hora de almuerzo empieza a las 11.30 am y se termina tipo dos de la tarde. Uno puede estresarse toda la magnana en la pega, pero llegada la hora, el contingente parte en masa a comer. Aqui no se usa mucho la institucion "casino" - a menos que sean grandes compagnias en las afueras de Paris, y aun asi -, por lo que todo el mundo come en el boliche de la esquina y paga con su cheque restoran.




Ese es otro de los grandes inventos de este pais primermundista: cualquier comida se puede pagar con cheque restoran, aunque sea fin de semana. Uno puede invitar a otro a comer con cheques restoran y hasta los vagabundos del metro se ponen carteles pidiendo "un ticket restoran o una moneda". Son acumulables, como podran apreciar, y en los restoranes no ponen caritas feas cuando uno paga. A menos, claro, que uno vaya chez Maxim's a hacerse el lindo/a con el mino/a y pretenda pagar una cuenta de 50 euros con los tickets. Ahi es el acompagnante el que lo mira feo a uno.




La pausa café es sagrada, respetada y venerada. Nadie se la salta y nadie osaba tocarla, hasta que aparecio el enano maldito Sarkozy. El y sus politicas han ido poniendo en peligro esta institucion que tanto bienestar y vida social reporta a los empleados publicos y privados de la sociedad francesa.