Aca en Paris hay todos los dias un concierto. Ya sea a nivel masivo, con grupos como Depeche Mode, The Cure o Radiohead o a nivel mas piola, con artistas de MySpace que tuvieron la suerte de hacerse conocidos por la radio. Sin duda, he asistido a conciertos inolvidables, como el de The Cure en 2008, que duro casi cuatro horas y que nos dejo a todos flotando en una nube de new wave ochentero. También he ido a conciertos de hueveo, como el de Britney Spears que fue el 4 de Julio (obvio, dia de la independencia), que a pesar de su dudosa calidad musical son entretenidos - y vaya que el de Britney Jean lo fue.
Pero también hay conciertos que son un poco inclasificables. Como el de Chico Trujillo, que paso por Paris esta semana dejandonos enteramente prendidos. En Chile, ir a ver a La Floripondio o Chico Trujillo o la Patogallina Saunmachin es una fiesta en si misma, la musica es buenisima y el ambiente inflamable. Compartimos los mismos codigos, tocan en los mismos locales (lease Galpon Victor Jara, Teatro Novedades, etc.), la entrada cuesta 3 lucas y entre nosotros nos entendemos, y por todo eso lo disfrutamos mucho mas.
Sin embargo, verlos en Paris fue toda una experiencia. De partida, eligieron un BOTE para hacer el carrete. Un bote-bar, por cierto, en el que caben - bien apretadas - unas 100 personas. Un bote en el agua del Sena, claro esta, que se mueve con la corriente.
Y aun asi, a pesar de lo apretado, el concierto estuvo increible. No solo porque fue un carrete desde el principio hasta el final; el toque de la noche fue que, como saltabamos todos al ritmo del Macha y sus secuaces, el bote se movia, lo que nos obligaba a corrernos de derecha a izquierda y viceversa para evitar que se diera vuelta. Fue genial. La banda, por cierto, ni ahi con que terminaramos todos en el agua, lo estabamos pasando tan bien que habria sido el broche de oro. Por suerte no nos dimos vuelta, pero sin lugar a dudas, es un concierto que quedara grabado en mi disco duro junto con los otros "conciertos de mi vida".
Pero también hay conciertos que son un poco inclasificables. Como el de Chico Trujillo, que paso por Paris esta semana dejandonos enteramente prendidos. En Chile, ir a ver a La Floripondio o Chico Trujillo o la Patogallina Saunmachin es una fiesta en si misma, la musica es buenisima y el ambiente inflamable. Compartimos los mismos codigos, tocan en los mismos locales (lease Galpon Victor Jara, Teatro Novedades, etc.), la entrada cuesta 3 lucas y entre nosotros nos entendemos, y por todo eso lo disfrutamos mucho mas.
Sin embargo, verlos en Paris fue toda una experiencia. De partida, eligieron un BOTE para hacer el carrete. Un bote-bar, por cierto, en el que caben - bien apretadas - unas 100 personas. Un bote en el agua del Sena, claro esta, que se mueve con la corriente.
Y aun asi, a pesar de lo apretado, el concierto estuvo increible. No solo porque fue un carrete desde el principio hasta el final; el toque de la noche fue que, como saltabamos todos al ritmo del Macha y sus secuaces, el bote se movia, lo que nos obligaba a corrernos de derecha a izquierda y viceversa para evitar que se diera vuelta. Fue genial. La banda, por cierto, ni ahi con que terminaramos todos en el agua, lo estabamos pasando tan bien que habria sido el broche de oro. Por suerte no nos dimos vuelta, pero sin lugar a dudas, es un concierto que quedara grabado en mi disco duro junto con los otros "conciertos de mi vida".